Todos somos luz y sombras

La madurez espiritual es tener la noción de sí mismo en su complejidad, reconociendo que somos combinación de luces y sombras, y que apostamos a que la luz sea más fuerte en la existencia. La resurrección es la confirmación del triunfo de la luz, de la vida: del amor. Por lo que apostar por el amor es apostar por el perdón. Lectura bíblica: Mt 18, 21-35.

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